Celia en la revolución de Elena Fortún.

Celia en la revolución de Elena Fortún.

 

Encarnación Aragoneses de Urquijo más conocida como Elena Fortún (1.886-1.952). Era hija de de Manuela de Urquijo y Ribacova, de la nobleza vasca y de Leocadio Aragoneses y Esteban, alabardero de la Guardia Real. Pasaba los veranos en la villa segoviana de Abades. Estudió Filosofía y Letras en Madrid. 

Creó personajes como Celia, el más popular, protagonista de una larga serie de novelas; Cuchifritín y Matonkiki,  Mila, Roenueces, el Mago Pirulo, el Profesor Bismuto, Lita y Lito y La Madrina. Elena Fortún comprendía como nadie hasta el momento la psicología infantil y se granjeó la simpatía de la infancia, que se podían identificar fácilmente con sus personajes rebeldes y reconocibles en la calle. Sabe cómo ponerse a la altura de los niños y entra en su mente y en sus ilusiones; sabe qué decirles y cómo hablarles, porque Elena Fortún toma partido, definitivamente, por el bando infantil.

Su última novela, Celia en la revolución (1987), borrador, editado 35 años tras su muerte. Reeditado por Renacimiento en 2016. Narra la vida del miedo y del hambre en la retaguardia durante la guerra civil española (o guerra de España, fue un conflicto social, político y bélico—que más tarde repercutiría también en una crisis económica— que se desencadenó en España tras el fracaso parcial del golpe de Estado del 17 y 18 de juliode 1.936 llevado a cabo por una parte del ejército contra el Gobierno de la segunda república.

Un libro asombroso sobre la guerra española que no vio la luz hasta los años 80 y que ahora, en su renovada edición, os recomiendo que no dejéis de leerlo, ya que Con una narración sencilla y directa, poética y desgarradora “Es una novela autobiográfica que no se decanta ni por el fascismo ni por el comunismo, sino que da voz a todos aquellos que no querían adscribirse a ninguno de estos dos bandos. Es la gran crónica del miedo y el hambre, de los desgarros, las muertes y las separaciones. Es el testimonio de una persona dispuesta a reconocer y asumir responsabilidades políticas, penales y morales. El único compromiso de Celia y Elena Fortún fue la verdad de lo que habían vivido, independientemente de la ideología. Ahí están todas las cosas de las que nadie quería hablar, incluidos sus propios crímenes. Es la crónica que cuenta los hechos y las verdades tal y como fueron, alejados de la propaganda de uno y otro bando A la chita callando, Fortún escribió una de las grandes novelas de la guerra civil”, asegura Trapiello.

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