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Actividades de estimulación temprana de 2 a 3 años.

Actividades de estimulación temprana de 2 a 3 años.

En este post os proponemos actividades para estimular los aprendizajes de 2 a 3 años, también son muy interesantes para utilizarlas en los centros de educación especial, siempre dependiendo del nivel del alumno.
1. Motricidad gruesa:

Moverse, desplazarse por el espacio, superar poco a poco pequeños obstáculos, ayudará a los niños y a las niñas a conocer mejor no solo su entorno sino, sobre todo, sus propias capacidades de movilidad y la sensación de seguridad que le ayudará a crecer.

Acercarse a los objetos, y explorarlos, le ayudará a conocerlos y a pensar sobre ellos, siendo un paso previo y fundamental para los posteriores agrupamientos, clasificaciones, reconocimiento de semejan-zas o diferencias…

El ejercicio físico mejorará su apetito, le ayudará a dormir y descansar mejor y favorecerá el conocimiento a través del juego y la experimentación, fuentes inagotables de evolución en los niños y niñas de esta edad.

Actividades

Tumbado:
– Nos tumbamos en el suelo y jugamos a no movernos. A una señal, nos levantamos y vamos corriendo hasta la pared. Volvemos y nos volvemos a tumbar.
– Nos tumbamos boca arriba y jugamos a dar vueltas sobre nosotros mismos.
– Lo mismo pero nos tumbamos boca abajo.
– Hacemos un túnel con cajas de cartón o sillas y nos arrastramos por debajo.
Sentado:
– Jugamos a tirarnos la pelota sentados.
– Jugamos a andar sentados.
– Jugamos a sentarnos y levantarnos con las do manos cogidas. Luego con una y finalmente, solos.
Gateo:
– Imitamos las posturas de los animales y andamos como ellos, haciendo también su “voz” (onomatopeyas).
– Hacemos carreras gateando.
– Le damos un trapo para que limpie el suelo y jugamos a darle brillo…
De pie:
– Andamos por encima de un camino marcado en el suelo.
– Andamos subiendo exageradamente las piernas, sin flexionar las rodillas. Después flexionándolas.
– Ponemos tacos en el suelo de distintos tamaños y subimos a ellos, bajamos…
Imitar ejercicios con las piernas, fijándose en el adulto: Nos tumbamos y nos cogemos los pies, como si fuéramos a chuparlos.
Abrimos y cerramos la piernas (sentados en el suelo)
Sentados nos cogemos las rodillas.
Pataleamos…
Brazos:
– La independencia del hombro respecto del brazo, nos da muchas posibilidades y ambos brazos trabajarán simultáneamente.
– Apoyados en la pared, subimos los brazos y los bajamos.
– Lo mismo, pero sin apoyarnos en la pared.
– En la misma postura, nos palpamos el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, diciendo las partes que tocamos.
– En la misma postura jugamos a rotar las muñecas (cinco lobitos). Abrimos y cerramos las manos.
– Corremos con los brazos extendidos como volando. Después con los brazos en la cabeza. De la mano de un compañero. Con un muñeco agarrado en el pecho.
– Imitar posturas de los brazos. Cruzarlos sobre los hombros, cambiar de mano. Poner una encima de la otra y después al revés… Levantar un brazo y otro no, al revés…
Correr:
– Jugamos a correr simplemente, sin obstáculos ni nada que lo complique.
– Cuando sienta seguridad: Correr hacia una meta, pasar entre sillas puestas en hilera, corriendo.
– Correr en círculo.
– Andar hacia atrás, deprisa.
– Chutar balones mientras anda o corre.
Si algo le resulta difícil, es importante que lo intente. A veces una pequeña dificultad sirve de motivación y se trata de que se movilice cuanto más, mejor.
2. Motricidad fina:

No se trata de conseguir grandes destrezas manipulativas, sino de que adquieran conciencia de sus posibilidades con las manos. Dado su momento evolutivo, la mejor manera de aprender a esta edad es a través de la experimentación y las manos son el medio directo para ello.

Trabajar la motricidad fina de manos nos prepara para actividades futuras imprescindibles, como son la escritura, el dibujo, entre otras,..

Actividades

Manos
– Le ofrecemos objetos pequeños (por ej. Macarrones o trocitos de pan, galletitas…) que ha de intentar coger de uno en uno con los dedos pulgar e índice y guardarlos en otro recipiente.
– Encajar objetos simples en su lugar. Ensartar. Meter aros en pibotes…
– Jugar con objetos más grandes, pero que pueda coger con una sola mano.
– Lo mismo, pero con objetos que requieran las dos manos para cogerlos.
– Jugar a tirar o empujar balones de gran tamaño o pelotas pequeñas. Primero con una mano; después con la otra.
– Untar objetos de plástico con aceite de bebé o con crema, de forma que sea difícil cogerlos.
– Lo mismo, pero untando las manos del niño o la niña con el mismo aceite.
Dedos:
– Le acariciamos uno a uno los dedos, sin decir nada, con algodón o con plumas. Se trata de que sienta los dedos como parte de la mano, como prolongación.
– Jugamos a pintar cada dedo de un color, con pintura de dedos. Primero todos de un color, después cada uno de color diferente.
– Jugamos a dar palmadas dedo con dedo. Primero pulgar con pulgar; índice con índice… Después todos con todos. El pulgar con cada uno de los demás de la misma mano…
Picamos encima de la mesa solamente con la punta de los dedos.
Apoyamos los dedos en superficies de diferente textura: Cristal, Plástico; La pared; Papeles diferentes… ¿Hace ruido?, ¿deja marca?, ¿Es blando o duro?…
Que acaricie nuestros dedos, que limpie las manos de los muñecos.
Dejaremos huellas de los dedos de las manos y también de los dedos de los pies.

Cabeza:
– Mover la cabeza en distintas direcciones, suavemente.
– Tomamos al niño/a por los hombros y le hacemos un ligero masaje. Seguimos por el cuello y le hacemos cosquillitas para que lo movilice. Una vez realizado esto comenzamos a hacer los ejercicios, primero sentados y si no está cansado, los repetimos de pie.
– Bajar la cabeza y mirarnos la barriga.
– Subimos la cabeza para mirar la luz del techo.
– Seguimos el movimiento de una pelota que bota.
– Que siga con la cabeza nuestra mano. La llevamos de hombro a hombro a una distancia de unos 50 cm. De la nariz.
– Ladear la cabeza como si quisiéramos tocar con la oreja el hombro y luego al otro lado.
Cara:
– Cerrar y abrir los ojos.
– Hinchamos y deshinchamos los mofletes, como si masticáramos con la boca llena sin abrir los labios.
– Cogemos agua con la boca y la soltamos.
– Abrir y cerrar los labios.
– Reír y llorar.

3. Socialización:

En este período el niño y la niña ya son capaces de comenzar a establecer relaciones y de conseguir autonomía en determinados hábitos. Para ayudarles a conseguirlo, podemos:

  • Relaciones Sociales:
    Enseñarles a saludar a la gente.
    Quieren que sus deseos sean satisfechos al momento, así que es normal encontrarnos con berrinches y enfados. Si no podemos atender inmediatamente al niño, es aconsejable hablarle para que se de cuenta de que le estamos atendiendo y la espera no se haga tan larga.
    Fomentar el juego con otros niños. Alrededor de los tres años, el niño puede esperar un rato antes de manejar un juguete que tiene otro niño.
  • Autonomía personal:
    Ya puede colaborar en el vestido poniéndose los calcetines o quitándoselos; deshaciendo el lazo de los zapatos; cerrar broches; unir velcros; bajarse y subirse pantalones y ropa interior…
    Puede comer solo, utilizando la cuchara; bebiendo solo en un vaso; utilizando la servilleta de forma adecuada; limpiándose los dientes con cepillo y agua.
    Control de esfínteres:
    A partir de los dos años, el niño es capaz de expresar verbalmente sus necesidades fisiológicas. Aprovecharemos para explicarle de forma breve dónde debe hacerlas y reforzaremos mucho cuando lo consiga.
    Aprovecharemos si tiene una hora fija, sobre todo para la defecación, y le pondremos siempre a esa hora.
    No le tendremos excesivo tiempo sentado en el orinal, pero le recordaremos que es más cómodo ir seco.

4. Cognición:

Comenzar a enseñar por las cosas más sencillas e incluso por las ya conocidas, estimula al niño a seguir aprendiendo.
Si cada aprendizaje supone un refuerzo y es adecuado a las posibilidades del niño, cada vez nos pedirá más.
Si le exigimos siempre por encima de sus posibilidades, rechazará el aprendizaje y habrá que empezar de nuevo.

Actividades

Conceptos básicos:
– Introducimos en nuestro vocabulario los conceptos básicos y les mostramos lo que es cada uno a través de objetos, imágenes; acciones, canciones…
Arriba-abajo
Dentro-fuera
Delante-detrás
– Grande-pequeño
– Contar dedos
– Leer cuentos
– El niño ha de repetirlos e incluso verbalizarlos
– Se trabajará primero con su propio cuerpo, para pasar a hacerlo con dos objetos entre sí y posteriormente buscando la relación objeto-niño
Colores:
Que el niño pinte del color que quiera sus garabatos
Le enseñamos juguetes del mismo color, con el que estamos pintando y le decimos que nos señale el objeto o el dibujo, según el color que nosotros le nombramos.
Nombramos los colores
Jugamos con plastilina de un color determinado.
Comenzamos con colores totalmente opuestos para conseguir la discriminación más fácilmente (Rojo-Azul; Amarillo-Verde…)
Formas básicas:
Jugamos con las tres formas básicas para que las discrimine y conozca su nombre: Redondo, Cuadrado, Triángulo
Las comparamos con objetos reales y familiares al niño

Ejercicios de Lógica:
Agrupar u ordenar elementos por alguna característica: color, forma, tamaño…
Jugar con cantidades: Mucho-Poco; Lleno-vacío; Todo-nada

Situaciones en el Espacio:
Vivenciar con el cuerpo la situación Dentro-Fuera, Bajo-Sobre, Delante – Detrás.
Dibujo:
– Les permitiremos que hagan garabatos en un papel, con diferentes colores y hablaremos después de lo que han querido hacer y se lo escribiremos al lado.
– Les daremos líneas simples para que las imiten en papel grande o en la pizarra. Los niños a partir de dos años y medio a tres años comienzan imitando la línea vertical, la horizontal y, a veces, el circulo.
Ejercicios de observación:
– Observar lo que vemos en un libro.
– Buscar lo que le pedimos en láminas simples. Después en otras más complejas.
– Escuchar un cuento corto sin interrumpir casi.
– Escuchar atentamente una canción.
– Mirar atentamente el libro que le enseñamos y explicar los personajes que ve o lo que pasa (de forma muy simple).

Ejercicios de memoria:
– Cambiar el nombre de las cosa y que las diga bien.
– Esconder un juguete para ver cuál falta.
– Lo mismo con láminas o cartas….
– Reproducir canciones, onomatopeyas, dichos…

Fuentes: diferentes manuales y libros de educación especial, así como múltiples páginas webs.

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